Para ti que suspiraste,
guiaste mis pasos,
curaste mis heridas
sufriste mis fracasos.
Para ti que un dia
me viste marchar
maleta en mano,
sin mirar atrás.
Para ti que esperas,
sigues mi rastro
y te desvelas,
siempre añorando.
Porque hoy tus ojos brillan
con los nuevos abrazos,
con la luz de la risa,
la niñez, el encanto.
Porque hoy yo soy quien suspira,
hoy yo guío otros pasos,
hoy curo sus heridas,
y sufro sus fracasos.
Porque hoy miro hacia atrás
y veo un rostro ya anciano,
y quisiera agradecer
tanta entrega, tanto, tanto…
Gracias por tu refugio,
por tus besos, tus abrazos
tus caramelos escondidos
esos momentos robados.
Por esa entrega diaria
por tus desvelos callados,
por tu ayuda, por tus guisos,
por los cuentos inventados.
Por cuidar con tanto mimo
mi más preciado regalo,
por perdonar mis desprecios
y atesorar sus abrazos.

4 comentarios:
Recuerdo un comentario que me hizo una mujer cuando le comenté de mi embarazo (esperaba por ti) ya nunca volverás a dormir tranquila...
No sabía que era cierto. No imaginaba que se podría dar tanto sin esperar nada a cambio. Es el amor a los hijos. No hay ningún otro amor en el mundo que se le pueda comparar. Ahora ya lo sabes.Espero que tus hijas se hagan dignas merecedoras y te escriban algún día un poema tan bonito y emotivo como éste.
Te quiero hija.
Y yo, aquí, llorando como un gilipollas
Ana, es precioso, he terminado de leerlo con los ojos brillantes. ¿lo has escrito tú? ¿Te importa si se lo envío a mis hijos?
Un abrazo
Maria
Infancia Solidaria
Hola María,
Sí, lo he escrito yo. Y por supuesto que puedes enviárselo a quien desees. Un abrazo.
Publicar un comentario en la entrada