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17.2.14

A mi madre

Me dolió cuando nací.
Me dolió tu soledad,
me dolió tu infancia rota.
Me dolió tu dolor,
tu miedo, tu maltrato.
Me dolió tu frío,
tu culpa y tu desconcierto.
Me dolió mi llanto solitario
en medio de tu llanto solitario.
Y al nacer,
sentí que moría
¿o eras tú?

Me dolió cuando mi hija nació.
Me dolió de nuevo el frío,
la culpa y el desconcierto.
Me dolió su llanto,
que me lloraba.
Y de nuevo sentí que moría,
pero daba vida.

Y aprendí que la vida
es Amor.
Que la vida
es Pasión.
Que dar a luz,
es alumbrar el camino.
Es brillar
y vivir,
y sentir.

Aprendí.
Y volví a alumbrar.
Y volví a nacer.
Y atravesé con fuerza
desgarradora,
el túnel del miedo,
del amor,
y de la vida.

Esta vez de la mano,
de seres queridos.
Esta vez en el hogar,
que es mi corazón.
Y quiero decirte,
mamá,
que estabas allí,
que yo te llevaba,
de la mano.
Y renaciste conmigo.
Este es mi regalo.
Para ti.
He dado la vida,
como siempre debió ser.
Para las dos.


Ana.

22.3.13

La importancia del parto


He tenido dos hijas, dos partos, dos nacimientos totalmente opuestos, consecuencias de por vida para mí y marcas en su carácter permanentes para ellas. Tal y como se describe perfectamente en este artículo.

En nuestra sociedad, por desgracia, se considera el parto como un mero trámite, algo por lo que hay que pasar para poder tener a nuestro bebé en nuestros brazos. Nuestra visión del parto tiene una fuerte carga patológica, casi catastrófica y albergamos muchas ideas falsas y llenas de prejuicios sobre el mismo. El nacimiento, en lugar de ser un acontecimiento bello y cargado de emoción, nos parece algo desagradable e incluso muy peligroso. Por ello, muchas mujeres nos enfrentamos al parto deseando que acabe pronto y, si es posible, que no nos enteremos de nada. Nos aterra el dolor y vivimos el parto atemorizadas. No se nos ocurre pensar que podamos disfrutar con nuestro parto, que dar a luz puede ser una experiencia incluso placentera.
De esta manera, muchas mujeres esperan, desean e incluso piden al personal sanitario que las atiende durante el parto que “hagan cosas”, que aceleren el mismo y les eviten sentir lo que está ocurriendo en su interior. No solemos conocer, ni nos explican, que dichas intervenciones tienen consecuencias negativas para nosotras y nuestros bebés y que son perjudiciales para el normal desarrollo del parto. Se identifica erróneamente “parto intervenido” con “parto seguro”, cuando justamente es lo contrario: si se interviene innecesariamente se pone en peligro la salud de los implicados. Solo valoramos el que, al final del proceso, estamos vivas y nuestros hijos también, obviando las secuelas físicas y psíquicas de las intervenciones sufridas. Lo único que parece importar a familias y personal sanitario es que “el producto” del parto, como se denomina en el argot hospitalario al bebé, haya sobrevivido al supuestamente peligroso trance que supone el nacimiento, independientemente de lo que haya ocurrido durante el proceso y de cómo ello pueda afectar a madre, bebé y a la relación entre ambos. Se resta importancia al parto en sí y, por tanto, también al nacimiento. Parece que da igual nacer de una manera u otra, no se conoce o se prefiere ignorar cómo influye en un ser humano el modo en que nace y cómo son sus primeros momentos, horas o días en este mundo.
Pero el parto sí importa y el nacimiento también. Es obvio que no es lo mismo parir con prisas que con tranquilidad, acompañada por alguien de confianza que sola y no es igual dar a luz con cortes que sin ellos. No es lo mismo nacer cuando se está preparado, que ser forzado a nacer antes de tiempo. No es lo mismo nacer tras haber tenido sufrimiento fetal, que nacer sin haber sufrido ningún estrés. No es lo mismo nacer y encontrarse en los brazos de mamá, que nacer y verse solo y desamparado en una incubadora o cuna.
El tipo de parto influye en la mujer, influye en su confianza en sí misma y en los que la rodean. Influirá en cómo se sienta física y emocionalmente tras el mismo y cómo afronte el cuidado de su bebé. El tipo de parto y la percepción que la mujer tenga del mismo influirán en su vida reproductiva posterior y en su decisión de ampliar o no su familia en el futuro.
Por otro lado, el tipo de nacimiento influye en el bebé. Influye en su actitud en los meses posteriores, en su nerviosismo y la facilidad o dificultad que encontraremos para calmarle. Influye en el éxito o fracaso de la instauración de la lactancia. Influye en la manera en que ese bebé se relacionará con el mundo exterior, bien con curiosidad y arrojo o con recelo y miedo. Suele decirse que “la primera impresión es la que queda” y, si la llegada al mundo del bebé es traumática, su percepción del mismo será la de un lugar duro y sin contemplaciones, lo que probablemente dejará una huella perceptible en su personalidad.
Cada parto es único e irrepetible, nacemos una sola vez, y lo que ocurra en esos momentos nos acompañará irremediablemente toda la vida. Porque esta experiencia nos marca, todos debemos velar por cuidar que tenga lugar de una manera saludable y satisfactoria. Por el bien de las madres, por el bien de los bebés, por el bien de todos, tenemos que tomar conciencia de que el parto sí importa y que no solo es importante sobrevivir al parto, sino hacerlo de una manera sana y feliz.

2.7.12

Tu casa o el hospital. Dos lugares seguros para el parto en España


La Universidad de Alicante y Educer publican la primera investigación científica sobre la seguridad del parto en casa en España
El trabajo recoge los datos estadísticos sobre muertes de bebés en los  partos ocurridos en centros sanitarios y domicilios particulares de España de los últimos quince años.
El estudio pone de manifiesto que, según los registros del INE sobre partos en España entre 1995 y 2009, no se han dado diferencias estadísticamente significativas en relación con la mortalidad del bebé entre los partos únicos asistidos a término en casa y los partos de las mismas características atendidos en hospitales.
La investigación ha sido publicada en el primer número de 2012 de la revista “Enfermería Comunitaria” una publicación científica internacional de referencia en el campo del cuidado de la salud familiar y comunitaria. La supervisión científica del proyecto ha sido realizada por Raúl Ruiz Callado, doctor en Sociología de la Universidad de Alicante. La ginecóloga Alicia Fontanillo Garrote, con más de treinta años de experiencia en atención a partos y el antropólogo Fidel Romero Salord, ambos miembros de Educer, han sido los responsables del asesoramiento médico y el  desarrollo técnico de la investigación.
Los autores constatan que en ese período ocurrieron 23 muertes del feto o del recién nacido (hasta las primeras 24 horas de vida) sobre un total de 14.614 partos únicos asistidos a término en domicilio particular (1,57 muertes cada mil partos). El número de muertes en partos de las mismas características ocurridos en centros sanitarios fue de 7.548 sobre un total de 4.716.956 partos (1,60 muertes cada mil partos).
Así pues,  los investigadores demuestran a partir de datos objetivos que, cuando se han dado tres condiciones básicas de seguridad en el nacimiento: unicidad (exclusión de gemelos u otros partos múltiples), embarazo a término y asistencia sanitaria, el desarrollo del parto en casa no ha estado asociado, tampoco en España, a un mayor riesgo para la supervivencia del bebé.
Si bien el estudio recomienda prudencia en la valoración de los datos, en términos generales los resultados de esta investigación serían coherentes con los resultados obtenidos en otros países como Holanda, Reino Unido o Canadá e incluso con el controvertido metanálisis publicado en 2010 por la American Journal of Obstetrics & Gynecology. Según ese estudio las únicas diferencias detectadas en mortalidad neonatal (del doble o incluso el triple en el caso de bebés sin anomalías) solo se registran cuando se incluyen en la muestra estudios con partos ocurridos en casa sin asistencia sanitaria no hallándose diferencias entre los partos de bajo riesgo asistidos por un profesional de la salud en el hogar o en centro sanitarios.
Educer ha elaborado una recensión divulgativa del estudio dentro de su colección de informes Observatorio del Parto en Casa en España.

14.5.12

PREMATUROS

De los 150 millones de niños que nacen cada año en el mundo, algo más del 10% lo hacen antes de los nueve meses de gestación. De ellos, uno de cada 15 no llega al año de vida en el mundo. Si los bebés son siempre vulnerables, los prematuros lo son aún más, indica la Organización Mundial de la Salud (OMS), que, por primera vez, ha puesto el foco en este problema de salud, que es fundamental atajar como parte del cuarto de los Objetivos del Milenio, reducir dos tercios las muertes infantiles (antes de cinco años) en el mundo en 2015.


El problema va en aumento, según la OMS. La fragilidad de los prematuros es la segunda causa de muerte infantil después de las neumonías, indica el estudio, aunque el 75% podría salvarse con medidas baratas.

Esta incidencia es muy variable, afirma la organización en este informe, que es el primero que hace sobre este asunto. Mientras en los países ricos la mitad de los bebés de 24 semanas (prácticamente, al límite de viabilidad) sobrevive, en los países pobres ni siquiera lo hacen la mitad de los nacidos a las 32 semanas (lo que tradicionalmente se ha denominado en España un sietemesino). En los de menor tiempo de gestación (menos de 28 semanas) es donde el desarrollo tecnológico y médico influye más: sobrevive el 90% de los nacidos en los países más ricos. Lo hace solo el 10% en los más pobres.

Las medidas para mejorar estos datos son, en algunos casos, muy baratas (aunque no siempre fáciles). Por ejemplo, una planificación de la natalidad que reduzca el número de madres adolescentes. Otras son cuestiones prácticas, como mantener la lactancia, o asegurarse de dar el suficiente calor a los recién nacidos. Tener cuidado con las infecciones es otro de los factores.

Este problema de salud, que es universal, tiene, sin embargo, un factor asociado: la riqueza. La tasa de nacimientos prematuros varía del 8% o 9% en los países ricos al 12% en los pobres. Cuestiones como infecciones de la madre, diabetes, los embarazos múltiples o las actividades que las mujeres realizan influyen. En 11 países (Malaui, Congo, Comores, Zimbabue, Guinea Ecuatorial, Mozambique, Gabón, Pakistán, Indonesia, Mauritania y Botsuana) la tasa de estos nacimientos supera el 15% del total.

La OMS indica que “todo el mundo” puede colaborar para reducir la mortalidad de estos niños. Y esto se ve cuando se revisan las actuaciones recomendadas antes del embarazo, durante, en el parto y después. La gestación y el nacimiento de los niños y su supervivencia es un proceso muy complejo, donde influye desde la nutrición de la mujer, la violencia de género, la preparación de los profesionales, hasta otras como lo que la OMS llama “transporte a lo canguro”, poniendo al niño delante del pecho para que tenga calor y acceda al pecho.

Más información en http://www.quenoosseparen.info/

18.11.09

Nacer en casa


Esta es la historia de mi segundo parto. El relato del hombre que me acompañó con amor y me apoyó siempre. Un parto en casa, libre y respetado. Un parto que fue sólo MÍO.

"Tres llamadas perdidas en el móvil. No me entero, lo tengo en modo vibración. Pero, de forma instintiva lo vi, y comprobé que mi mujer me llamaba. Precisamente la esperaba, estaba depilándose. La llamo y de pronto todo cambió: “se me rompió la bolsa, ven a buscarme”. En mi cabeza empezaron a girar muchas imágenes, mi corazón se aceleró, me quedé un rato que no sabía bien qué hacer. Pero ella parecía tranquila… Fui a buscar el coche y me planté en cuestión de minutos en la peluquería. Ella temblaba, la vi vulnerable, con cara de que ya había llegado el momento.

Pregunté como un tonto, “¿y ahora qué hacemos?” “Esperar, no pasa nada. Hay países en los que puedes estar con la bolsa rota varios días. Si no empiezan las contracciones no estaré de parto.” Nosotros estábamos nerviosos, pero la peluquera no atinaba. Salimos, entramos en el coche y ya nos relajamos. No pasa nada, llegará Selina. Vivamos el proceso de forma tranquila. Llevamos mucho tiempo preparando esto. Mi mujer me da la seguridad de que lo tiene controlado; maneja mucha información, sabe muy bien qué hacer en cada momento. No sabíamos si iban a pasar muchas o pocas horas antes de ponernos de parto, así que, tranquilamente, nos fuimos a buscar a nuestra hija a la casa de los abuelos.

En cuanto los abuelos, más la abuela, se enteran que ha roto aguas casi nos llaman hasta una ambulancia. Resulta muy de película lo que la gente piensa que son los partos. Todo el mundo converge a la misma idea: “¡Al hospital! ¡Y además a toda leche!”

Por eso nos vamos los tres para casa, eran las 8 de la tarde. Las contracciones comienzan a llegar. “Churri, estamos de parto”, me dice serenamente. Sabemos que no tenemos esos dos días de espera incierta… pero calma. Llegamos a casa, mi mujer se fue a asear, llamó a la matrona y a nuestra amiga, experta en parto fisiológico, que nos daba mucha tranquilidad tenerla en casa. Aunque estuvo todo el rato casi no la vi…. Era invisible…

Bajamos todas las luces, la niña cenó, se cambió y su mamá le leyó un cuento, como todas las noches, y le cantó una canción, como todas las noches. Nuestra hija se durmió sin saber que al día siguiente todo sería muy distinto en su vida, en nuestras vidas. Pero así somos de frágiles los humanos, vivimos sin saber que puede pasar cualquier cosa en cualquier momento; que nos puede cambiar todo de forma radical.

Pero dormir a la niña, llegar a casa, ponerse a hacer cosas, subir y bajar las escaleras, todas esas cosas pararon las contracciones. Llegó nuestra amiga, y nos trajo calma, paz, confianza, armonía. Las dos mujeres, amigas y cómplices. Mi mujer subió para nuestra habitación, sola, encendió una docena de velas esparcidas por la habitación que cuidadosamente habíamos ido recopilando durante el embarazo. Allí se relajó, se subió en la pelota de dilatación, se concentró en sí misma y en el bebé. Respiró, y al cabo de unos minutos, todo volvió a comenzar. A las 11 de la noche ya tenía contracciones cada 12-15 minutos, y estábamos de parto.

En esos momentos oí llegar a la matrona. Venía desde lejos. Sacamos todo su material de trabajo. Subió tranquilamente, siempre con mucho respeto, esperando al momento perfecto, escuchando, con mucha capacidad para empatizar. Observó que la mamá y el bebé estaban bien. Ya estábamos todos los que teníamos que estar esa noche: Nuestra hija de 3 años durmiendo plácidamente, una buena amiga preparando algo de cena, la matrona preparándose… Mi mujer y yo, en nuestra habitación, tranquilamente con una gran intimidad, creando un clima de paz y armonía como hacía mucho que no sentía. Iba a tener mi segunda niña y me encontraba relajado, tranquilo, con mi mujer en brazos, o dándole masajes o simplemente besándola. En ese momento sentí una gran admiración por ella, por todo lo que ha tenido que pasar hasta llegar este día. Por la fuerza de superar otro parto, cuando el primero fue muy duro, aterrador visto con retrospectiva.

En todo momento, veíamos que era un lujo estar en casa, en nuestro hogar, en nuestra cama, en plena libertad, perdidos de las luces, las enfermeras exigentes y del médico que, siempre, es el centro de atención. Nos reímos, hubo momentos de gracia. “Churri, estoy fenomenal, ¡para subir una montaña!” Y es que las contracciones eran diferentes al primer parto con oxitocina, dolían, porque es inevitable, pero parecía que se controlaban mucho mejor.

Cuando las contracciones se hicieron más intensas, bajamos al salón. Allí, y tengo fotos, mi mujer se puso al ordenador a enseñarle cosas a sus amigas. Y yo pensé, “esto es increíble, las 12 de la noche, con contracciones, y ahí están, en el ordenador”. Se me estaban cayendo los pocos mitos que me quedaban respecto al parto. Esto es algo natural, que hay que afrontar con tranquilidad, con las redes de seguridad necesarias, pero con la absoluta normalidad. Lo contrario: nervios, luces, acción y patas arriba con oxitocina… tiene que acabar mal, casi por definición.

Bebimos, cenamos algo, pero a medida que las contracciones eran más intensas y más cortas, mi mujer y yo nos fuimos uniendo más y ellas fueron desapareciendo. En todo momento estuve cómodo, íntimo, estaba conectado con mi mujer, no había nada más. Las luces apagadas, el silencio, la tranquilidad del hogar… En ese momento de intimad ella decide acabar la película que habíamos empezado la noche anterior, “Princesas”. Una película desgarradora, real, auténtica, emotiva, y ahí estábamos pasada la media noche con el final. Fue un momento muy intenso. Cada tres minutos, algo menos, poníamos la película en pausa, una contracción llegaba, la afrontábamos entre los dos, normalmente era de rodillas junto a una mesa pequeña del salón. Empezaban a ser duras, pero todo estaba controlado. Ella mostró siempre mucha fuerza para afrontar las contracciones, y se recuperaba enseguida, dábamos rápido al botón del play.

Una vez acabamos de ver la película, las contracciones ya eran más y más intensas. Y aún nos replegamos más, nos unimos ella y yo, conectamos más y más. Sorteamos cada contracción como un surfista sortea una ola, una a una, sin pensar en la siguiente. La clave era superar esas contracciones. Fue duro, la vi sudar, gritar, pero siempre con una gran fortaleza. Fue agotador porque fue un momento muy intenso que ha podido durar algo más de dos horas.

Poco a poco íbamos entrando en el momento del expulsivo, se pasaban las 3 de la mañana. Fueron 30 minutos duros, difíciles pero con un gran final feliz. Ella perdía la noción, a ratos pensaba que no podía, que se iba a partir, que era imposible. Pero pronto se sobreponía a la siguiente contracción. Gritaba desde lo más profundo, pero podía hacerlo porque estaba en su casa, con su gente y sabía que tenía la libertad de hacerlo, sin juicios absurdos.

Poco a poco buscó su postura. Nunca sabrás cómo vas a parir hasta que llegue el momento. En el sofá, de rodillas, la agarré de las manos, le puse paños fríos, superamos el expulsivo poco a poco. La matrona tranquila, con palabras de ánimo, diciendo que ya estaba aquí, que estaba todo bien, que lo hacía muy bien. Pero con voz tenue, en ningún momento nadie perdió los nervios ni la calma. Las protagonistas de esta película eran la mamá y el bebé, los demás estábamos para ayudar, para compartir.

La cabeza de mi hija ya se veía. Nuestra amiga, siempre ahí sin estar, se puso en mi lugar, tomó las manos de mi mujer. Yo fui al otro lado, a ser espectador privilegiado para ver nacer a mi niña. Fue algo que no puedo describir, por mucho que quiera hacerlo. Vi salir poco a poco a mi bebé; la matrona nos pedía calma, sin tirar, sin forzar, no quería desgarros importantes, no podemos apurarnos en el último momento. Y así fue como salió su cabeza, después el hombro y, de repente, ahí estaba mi niña fuera, increíble. Dios mío, yo parecía que había llegado de hacer footing, sudaba, estaba excitado y en cuestión de segundos la niña estaba en el pecho de su madre.

Lo que más me llamó la atención, lo que verdaderamente me ha hecho cambiar radicalmente mi visión del parto, es el estado de tranquilidad de la cría. Estaba completamente tranquila, lloró un poquito, echó el meconio, pero nada más llegar al pecho estaba ahí como si llevara meses. Fue un momento de conexión madre-hija también indescriptible. Corté el cordón cuando paró de latir. Todo a su momento. Fue una gran experiencia para mí. Todo lo duro que es el proceso se va diluyendo con la capacidad y autoestima que vas adquiriendo cuando ves que todo es posible; que tener un bebé es algo maravilloso y que es una experiencia única para las parejas; que robar y lastrar esa experiencia con protocolos absurdos debería ser un delito contra el derecho de la intimidad de personas sanas que libremente han decido tener un bebé. Tener acceso a una seguridad médica no debería implicar la pérdida de dignidad.

A las 3:35 nació Selina. La cara de mi mujer mostraba dolor, pero también seguridad, amor, y el sabor de una prueba superada. La placenta tardó un poco, pero no había prisa; es algo duro porque parece que es un segundo parto… y también duele, cuando piensas que todo ha acabado. Es como cuando llegas a la meta y te dicen que no, que estaba mal pintada y que son 100 metros más allá. Esos 100 metros son terribles…

Pero estábamos bien, mi hija en una mantita en los brazos de su mami, a veces de su papi. Maravilloso. Fuimos recogiendo todo y a las 6 de la mañana la casa estaba completamente en calma. Madre e hija en nuestra cama, dormitando, conectándose para toda su vida. En ese momento quedé solo. Emocionado, traté de digerir todo lo que había pasado, que fue mucho e intenso, pero maravilloso. No tenía sueño, desbordaba fuerza y entusiasmo por los cuatro costados.

Me duché y cerca de las 8am oí “¡papá!, ¡papito!”, era mi hija mayor. Me fui para su habitación, la abracé, le di muchos besos, como todas las mañanas. Pero ese día era distinto, especial. Le dije, “Mi amor, esta noche ha nacido tu hermana”. Y contestó, “¿a dónde?”. Le dije que en casa, en el salón, mientras ella dormía, y que ahora estaba con mamita en la cama. Se puso nerviosa, emocionada, y fuimos a la habitación, mamá estaba espléndida, Selina guapísima, y el encuentro fue realmente emotivo. Un día para recordar."

7.6.09

Parir en paz


Hoy, 7 de Junio, es el Día Mundial de los Derechos del Nacimiento y no quería dejar pasar la ocasión sin compartir este magistral artículo de Juan Gérvas.


"Son cordados los animales que desarrollan en el embrión una cuerda dorsal (notocorda) que puede persistir toda la vida o ser substituida por la columna vertebral. La notocorda es dorsal al tubo neural. El tubo neural da origen a la médula espinal y al encéfalo, protegidos por la columna vertebral y el cráneo. Los cordados tienen reproducción sexual, tres capas embrionarias y simetría bilateral. Primero aparecieron los peces, después los anfibios, los reptiles y las aves y finalmente los mamíferos. Los mamíferos incluyen a los monotremas, que ponen huevos (el ornitorrinco, por ejemplo), pero en general tienen útero, en el que crece la cría en su primer periodo, hasta el parto. Entre los mamíferos sólo los primates andan de pie, y sólo el hombre lo hace permanentemente. Sólo el hombre nace tan poco desarrollado como para necesitar un año hasta 'saber' andar. En realidad no se 'aprende' a andar, sino que madura el sistema nervioso central, se mielinizan los axones de las vías correspondientes, y se hace posible la marcha bípeda. Incluso inmaduro, el sistema nervioso central es proporcionalmente enorme en el humano, lo que conlleva una 'monstruosa' cabeza al nacer.
Parir con dolor
La hembra de la especie humana pare con dolor. En cierta forma es lógico, pues es uno de los precios a pagar por tener manos. Es decir, por desplazarnos andando, por ser bípedos. Al andar sobre las dos extremidades posteriores libramos a las anteriores de la servidumbre de la marcha y se transforman sus extremos en manos que devienen manipuladoras. Ello es muy ventajoso, pero tiene el grave inconveniente de forzar la columna vertebral. La columna se 'dobla' y se levanta sobre la cintura pélvica. Si anduviéramos sobre cuatro patas, como otros mamíferos, la columna desde el sacro al atlas seguiría una línea más o menos recta y más o menos paralela a la tierra, a los puntos de apoyo de las cuatro extremidades. La posición erguida implica un enorme promontorio sacro, y con ello el estrechamiento del canal del parto. Es decir, el estrechamiento del eje anteroposterior pélvico. Además, el enorme tamaño de la cabeza del feto humano contribuye a aumentar esa estrechez relativa, y a dificultar el parto. Por todo ello el parto se convierte en la especie humana en más dificultoso. Naturalmente, llevamos unos dos millones de años en la Tierra, y la evolución en estos millones de años ha logrado seleccionar a hembras que paren sin mayor problema. De hecho, en algunas culturas el parto es siempre sin dolor, pero ya conocemos la condena bíblica occidental al parto con dolor.
Ayudar a parir
Sostiene Andreu Segura que el primer médico fue mujer, comadrona que ayudaba a otras mujeres a parir. Contra este origen se puede esgrimir el del chamán como varón que aprendió a vivir sin tener que cazar ni recolectar, fundando en su capacidad de apoyo ante la angustia del vivir, ante el dolor y ante la muerte. En todo caso, lo cierto es que todavía en el siglo XXI los partos normales tienen mejor resultado si los atiende una comadrona que si los atiende un médico general/de familia, y mejor todavía que si los atiende un tocólogo/ginecólogo. Mejor resultado se refiere a mejores resultados en salud de la madre y del hijo. La intervención de los tocólogos/ginecólogos en los partos normales conlleva peor resultado en salud. A los tocólogos/ginecólogos, como a todos los especialistas, hay que reservarlos para un segundo nivel, para un trabajo concatenado que les vuelve útiles. En el parto normal el tocólogo/ginecólogo es perjudicial; su labor clave es la de atender a los partos patológicos.
Medicalización del parto
El hospital no es lugar para partos normales, aunque ésta sea la 'patología' más frecuente de hospitalización en el mundo desarrollado. Ello sólo demuestra la medicalización de la vida y de la muerte. El hospital debería reservarse para los partos patológicos. Ante un anuncio de colchones, con un parto en casa, el presidente de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia ha escrito sobre el parto como situación potencialmente mortal que exige hospitalización. Pero el parto no es más mortal en los países desarrollados que la simple gripe. ¿Ingresaremos a todos los pacientes con gripe por ser algo potencialmente mortal (unas tres mil muertes al año)?
En Australia, en Canadá y en EEUU, países desarrollados donde los haya, sigue habiendo embarazos y partos atendidos exclusivamente por matronas y médicos generales. En Holanda, el 30% de los partos lo son a domicilio y atendidos exclusivamente por matronas. El parto a domicilio es una opción sana y lleva a un parto natural. La hospitalización innecesaria lleva a tasas de cesárea brutales (hasta el 50% en el Hospital de Puertollano) y a todo un estilo de parto medicalizado, y partos con pautas acientíficas tipo episiotomías en el 90% (con más desgarros y minusvalías varias por lesiones del suelo pélvico), rasurados púbicos y enemas innecesarios. Las cesáreas y la anestesia son las causas principales de mortalidad materna en los países desarrollados.
Es penoso amenazar con la muerte para forzar hospitalizaciones innecesarias. Parir no es morir sino dar vida, tener plenitud como mujer, y el propio domicilio es el mejor lugar para tener un parto normal atendido con dignidad."
Juan Gérvas. - Médico General Rural y promotor del Equipo CESCA

16.5.09

Derechos del Niño Hospitalizado


Los que hayáis leído mis experiencias en los hospitales http://atravesdelainfancia.blogspot.com/2008/06/la-atencin-la-infancia-en-nuestro.html recordaréis que en determinado momento hacía mención de la Carta Europea de los Derechos del Niños Hospitalizado, que fue aprobada en el Parlamento Europeo el 13 de Mayo de 1986 y que tiene plena validez legal en nuestro país.

Esta Carta recoge 24 derechos fundamentales que deben ser defendidos y aplicados en toda hospitalización infantil. Curiosamente, se pueden ver carteles con estos derechos en las paredes de las plantas de ingreso infantil de casi todos los hospitales. Me pregunto para qué, si luego no se aplican; si luego se establecen protocolos obsoletos y modos de actuar completamente contrarios a esta política; si el respeto por el bienestar del menor y la información ofrecida tanto al niño (en palabras que pueda entender) como a sus padres, es obviada en la mayoría de los casos.

Me pregunto a qué se debe esta ocultación continua de información. Si se debe a la necesidad de ahorrar tiempo o esfuerzos, o bien a la intención de actuar sin que nadie (ni el menor ni sus padres) puedan poner en cuestionamiento dichas actuaciones.

Quiero resaltar aquí que:
  • Tenemos derecho a ser informados y consultados antes de cualquier actuación, por mínima que sea, que afecte a nuestros hijos.

  • Tenemos derecho a que nos sea ofrecida una alternativa a dicha intervención o medicación en caso de que la ofrecida no nos convenza. (La Ley 41/2002, básica reguladora de la Autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica)

  • Tenemos derecho, y debemos, a negarnos a cualquier cosa que no nos parezca bien y no por ello se nos dará el alta hospitalaria ni se nos ofrecerá un trato peor.

  • Tenemos derecho a acompañar a nuestros hijos en todo momento. Esto redundará en su tranquilidad y bienestar. Ellos tienen derecho.

  • Los niños tienen derecho a que se les trate con amabilidad, a que se les dedique el tiempo necesario y a que se les explique, en palabras adecuadas a su edad, todo lo que se les va a hacer. Incluso si son bebés son seres inteligentes que sienten y sufren todo lo que les está pasando y merecen una explicación. Sí, siempre.
Es nuestra obligación como padres y nuestra responsabilidad hacer proteger los derechos de nuestros hijos, máxime en una situación tan vulnerable como es el paso por un hospital, sea de unas horas o de semanas.
Es obligación de los profesionales respetar estos derechos y ofrecer una atención demostradamente mejor para todos. Desde aquí les pido que revisen sus prácticas y tengan confianza en que el cambio es posible.

20.3.09

Coca-cola ¿Destapa la felicidad? ¿O destapa el maltrato?

Agradecemos a Coca-Cola que haya denunciado en su nuevo anuncio el maltrato a la mujer y su fina ironía al calificarlo de felicidad.

Coca-Cola acaba de lanzar una gran campaña publicitaria que destapa el maltrato a la mujer en el parto. Para ello ha filmado en tiempo real un parto hospitalario en el que la mujer se ve reducida e inmovilizada al triste papel de espectadora de su parto y es colocada en una postura (tumbada sobre su espalda) que entorpece el parto (ya que estrecha el canal del parto y conlleva a un aumento del uso de instrumental- fórceps, palas o ventosa- que podría evitarse permitiendo a la mujer adoptar la postura que le resultara más cómoda en cada momento). Pero lo más grave de este parto es que a la mujer se le realiza una maniobra conocida como "Maniobra de Kristeller" que está altamente desaconsejada tanto por la Organización Mundial de la Salud como por la SEGO (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) y la nueva Estrategia de Atención al Parto Normal del Ministerio de Sanidad por los riesgos que conlleva para la parturienta y el recién nacido (hemorragias, desprendimiento de placenta, rotura de útero, episiotomía y consecuente sensación de alienación por parte de la madre hacia el recién nacido etc.) De hecho son numerosos los países europeos donde ésta práctica, de que los profesionales se pongan a presionar sobre la tripa de la mujer- en algunos casos incluso se suben literalmente encima- para que salga el bebé, hace ya muchos años que dejó de hacerse. Porque además de los riesgos para la mujer y su bebé, y de que casi siempre conlleva una episiotomía, la maniobra de Kristeller suele dejar a las madres destrozadas, a veces incluso sin ganas ni fuerzas de ver ni abrazar a sus bebés.

En su anuncio, Coca-Cola nos enseña magníficamente la triste realidad de muchos centros hospitalarios de nuestro país, en los que la mayoría de los recién nacidos son separados de sus madres sin justificación médica alguna y con grave perjuicio para la salud de ambos y para el establecimiento de un sano vínculo emocional y de la lactancia materna.
Coca-Cola ha pasado a la denuncia del maltrato a los bebés al mostrarnos en tiempo real un bebé nacido en un parto intervenido, en el que a su madre se suministra oxígeno como consecuencia de un procedimiento obstétrico agresivo, puesto delante de la cámara y separado de su madre nada más nacer, para luego depositarlo en una cuna al lado de una ventana, lejos del calor de la piel de su madre, del latido de su corazón y sus pechos.

Por todo ello agradecemos a Coca-Cola que haya denunciado el maltrato y su fina ironía al calificarlo de felicidad.

Con este mensaje queremos informar y concienciar a todas las embarazadas de este país. Animamos a todas las mujeres y hombres a informarse y solicitar una mejor atención al parto y el respeto y cumplimiento del derecho a recibir la mejor atención sanitaria posible, acorde a los conocimientos más actualizados y a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y del Ministerio de Sanidad y Consumo.

Asociación El Parto es Nuestro Plataforma por los derechos del nacimiento
www.elpartoesnuestro.es http://www.pangea.org/pdn/plataforma.html

31.12.08

Su nombre no importa

Cuenta una antigua leyenda que
un ángel le dijo a Dios:

-Dices que me vas a enviar mañana a la Tierra pero

¿cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
-Entre los muchos ángeles de gran corazón elegí uno para ti.
Él te cuidará.

-Pero aquí en el cielo soy muy feliz,
no hago más que cantar y sonreír.
-Tú ángel te cantará y sonreirá siempre,
y serás muy feliz.

-Y ¿cómo entenderé cuando la gente me hable si no
conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
-Tu ángel te dirá las palabras más dulces y tiernas, y
con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.

-Y ¿qué haré cuando mi cuerpo enferme?
-Tu ángel te cuidará noche y día,
hasta que vuelvas a jugar y bailar.

-¿Y si me siento sólo en un mundo tan extraño?

-Nunca te sentirás sólo en el mundo porque tu ángel siempre estará contigo.

Incluso si algún día encuentras tu misión en la vida y partes lejos,

tu ángel estará contigo en la distancia,

pues tu corazón será su corazón.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo;
pero ya se oían voces terrestres.

Y el niño presuroso repetía suavemente:

-Dios mío, si ya me voy, dime:
¿cómo se llamará mi ángel?
-Su nombre no importa,

tú la llamarás...

“Mamá”

27.10.08

EL APEGO

Hablar de vínculo es hablar de lazo. Hablar de lazo es en primer lugar hablar de la instauración del lazo. Debemos rendirnos a la evidencia que la naturaleza de nuestras primeras relaciones influencia ampliamente el curso de nuestras relaciones futuras. En este primer periodo de la vida es cuando el niño aprende lo que se puede esperar de un ser humano.

Quiero destacar que cuando hablo de niño me refiero a ambos sexos y cuando hablo de madre me refiero a la persona que se ocupa del cuidado del bebé desde que nace y de forma principal. En este caso, hablo más de un rol aunque siempre es preferible que sea la madre biológica la que desempeñe este rol puesto que antes del nacimiento y en las horas inmediatas al mismo ya se va creando un vínculo importante que de otra forma se rompería y habría que reparar. El rol del padre (o persona secundaria en el cuidado del bebé) es el de apoyo y sostén de esa díada creada y necesaria.

1. Antes del nacimiento
La cuestión del vínculo afectivo comienza aún antes del nacimiento, a partir del momento en que los adultos proyectan tener un niño.
Una de las primeras cuestiones nos lleva al deseo de la pareja por el niño que va a nacer y al contexto en el que ésta vive. Se oye hablar del niño sorpresa, del niño reparador de la pareja en dificultad, del niño presión sobre un cónyuge dispuesto a irse, de un niño nacido fuera del matrimonio, de los niños deseados y de todos los que han nacido en muchas situaciones diferentes.
Desde la concepción del niño, nacen en el seno mismo del sistema familiar y de la pareja en la cual el niño sobrevive, interacciones; éstas influyen como una impronta sobre el niño.

2. Durante el primer año de vida
El bebé vive miles de veces un ciclo de vínculo afectivo normal, cada vez que expresa una necesidad con sus llantos (hambre, frío, malestar, ganas de caricias…) y que su mamá alivia esta necesidad dándole lo que espera. El niño desarrolla así una confianza de base en su mamá, un sentimiento de seguridad que le permitirá, después del primer año, explorar su entorno.

3. Durante el segundo año de vida
Cada vez que los padres ponen límites al niño, un segundo ciclo de apego seguro se desarrolla, en el que el niño aprende poco a poco a controlarse y a respetar las reglas de la sociedad.
El niño necesita saber que su madre está ahí para protegerle, en este caso, poniéndole límites que le privan del peligro físico o social. Es importante destacar que los límites se refieren a la exploración del entorno (si voy a tocar un enchufe me dicen “no” y de esta manera me siento protegido) y a la interacción social del niño (si pego me dicen que “no” y de esta manera me siento guiado).

A partir de las experiencias diarias de cuidados maternos, de exploración, de búsqueda de proximidad o bien, de ausencia o ambivalencia de todo ello, el niño se construye un modelo operacional interno de su alrededor, de su madre y de él mismo.
Este modelo es la representación para el niño de lo que son las relaciones sociales en general y de lo que puede esperar de un lazo afectivo particular; la representación del mundo y de la seguridad o inseguridad que le genera.

A falta de interacción suficiente, el vínculo entre el bebé y su madre no se crea. El vínculo conseguido, es decir, la respuesta adecuada del entorno a todas las señales del niño, construye el sentimiento de confianza y de seguridad del bebé en sí mismo y de este modo afrontará mejor las separaciones y pruebas posteriores.

Existen, según el modelo, 3 tipos de apego:

-El apego seguro: Generalmente, un niño con un vínculo de apego seguro se preocupa o se disgusta ante la separación de su madre, cuando ella desaparece dejándole con un extraño el niño llora (puede ser posible consolarlo), y cuando ella vuelve corre a sus brazos. Si la madre está presente, explora el entorno con naturalidad pero conservando siempre un radio de acción. Se forma cuando el bebé encuentra siempre una respuesta a sus necesidades y demandas, de este modo confía en que su madre (o la persona que la sustituye) siempre estará ahí para cuidarle y esa confianza generada influye de forma definitiva en su personalidad. El vínculo de apego que tiene hace que se sienta seguro únicamente si su madre está presente o cerca porque ella es la persona que se ocupa de su supervivencia y su seguridad. En el futuro, estos niños tienen más posibilidades de ser autónomos solucionando sus problemas, ser sociables y tolerantes y tienen más probabilidades de lograr un buen desarrollo intelectual.

-El desapego o apego inseguro evitativo: Durante el juego no buscan a la madre para ver si está presente. Cuando la madre se marcha no muestra estar afectado y cuando vuelve rechaza el contacto o le deja indiferente. Este desapego está producido por un modelo de relación temprana basado en el rechazo y la insensibilidad hacia el llanto del niño, también se produce cuando hay abandonos. El abandono puede ser real o sólo así sentido por el bebé, que no siente a su madre presente ni pendiente de sus necesidades, bien por ser una madre ocupada, ausente por trabajo o una madre que cree en los métodos de dejar llorar al bebé para educarle. El niño, para defenderse del dolor que esto le produce, se cubre de aparente indiferencia. En la edad adulta suelen ser personas desconfiadas, desapegadas y con estilo autosuficiente.

-El apego ansioso ambivalente: Apenas exploran el entorno en presencia de la madre, su preocupación porque ella desaparezca en cualquier momento hace que no se alejen de ella. Cuando la madre se va, la ansiedad ante la separación es muy intensa (sin consuelo posible), sin embargo cuando vuelve, la rechazan a modo de castigo. Las madres de este grupo son ambivalentes, en ocasiones cálidas y en otras insensibles, dependiendo más de su propio humor que de la demanda del bebé. Ante la exploración del entorno, se muestran ansiosas y sobreprotectoras, no permitiendo que se dé un alejamiento y movimiento naturales. De este modo, el niño desarrolla una dependencia inmadura para conservar la atención de su madre, pues descubre que no siempre puede contar con ella y se siente inseguro. En la edad adulta estas personas necesitan continuas muestras de afecto para sentirse bien, su modelo mental no ve al otro como alguien estable y disponible, y cualquier conducta ambivalente del otro se interpreta como un rechazo total.

-Existe un último grupo, menos común, que es el apego desorganizado: consiste en una combinación de los dos anteriores y provoca grandes trastornos emocionales y de conducta. Se produce cuando existen grandes desajustes emocionales en la madre o en la familia en general.

Al analizar nuestro propio modelo de familia o cualquier otro, debemos tener en cuenta que:
- nadie es absolutamente estable ni está disponible todo el tiempo, hablamos de conductas permanentes y repetidas pero no omnipresentes;
- las relaciones se producen en dos direcciones, con lo que el carácter y las respuestas que da el bebé también influyen en los modelos de relación;
- cada bebé posee una determinada capacidad de resiliencia, que significa la capacidad para resistir el estrés, frustraciones y problemas de la vida sin quedar por ello alterado de forma profunda.

Si descubrimos en nuestra infancia un determinado modelo de apego que nos está influyendo de forma negativa, analizarlo es el primer paso para el cambio. En cualquier caso, y dado que los patrones de relación vividos tienden a reproducirse con los hijos, lo más importante será ser conscientes de ello y tratar de mejorar en nuestro papel de padres.

Si descubrimos en alguno de nuestros hijos un modelo de apego no seguro, sea por la causa que sea, debemos tomar conciencia de ello y saber que casi siempre es posible restablecer el vínculo, aunque nos llevará tiempo y paciencia. La asociación PETALES trabaja con familias cuyos hijos tienen trastornos del vínculo de apego. También la psicóloga experta en prevención infantil Yolanda González, puede brindar una excelente ayuda en estos casos.

13.9.08

¡VAS A TENER UN BEBÉ!

¿Has pensado en tus opciones para dar a luz?
Seguro que quieres la mejor atención, la más sana y segura para ti y para tu bebé. En todos los hospitales asturianos no se da a luz de la misma manera, unos son más respetuosos que otros. Afortunadamente existen centros que han eliminado de sus protocolos prácticas basadas en principios obsoletos contrarios a la evidencia científica que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).
DIEZ PREGUNTAS QUE DEBES HACER a las personas que elijas, para estar contigo y ayudarte a dar a luz, sobre los cuidados, atenciones y procedimientos para lograr un parto seguro y respetado para ti y para tu bebe.

1. Pregunta, “¿Quién me puede acompañar durante el parto?”
Los centros de atención al parto que son respetuosos con las madres y los niños/as permiten que sea la madre la que decida quién la acompañará durante el nacimiento de su bebé. El acompañamiento de la mujer en el parto tiene la función de atender sus necesidades, y crear un ambiente seguro y confortable en el que la madre pueda dar a luz.

2. Pregunta, “¿Puedo caminar y moverme libremente durante la dilatación?”
En ambientes respetuosos tendrás libertad de posición y movimiento durante todo el parto. Esto incidirá en que los tiempos de dilatación disminuyan así como las molestias.

3. Pregunta “¿Qué posición sugieren para dar a luz?”
Los sitios que actúan de acuerdo con las recomendaciones de la OMS, casi nunca acuestan a una mujer boca arriba con las piernas elevadas pues está ampliamente demostrado que esta posición “contra natura” aumenta el riesgo de sufrir episiotomías, cesáreas y es una de las causas de la pérdida de bienestar del bebé. Comprueba si puedes dar a luz en la postura que más cómoda te resulte y que más te ayude (de pie, en cuclillas, a cuatro patas, acostada de lado…). Lo que tú prefieras.

4. Pregunta, “¿Qué cosas se le hacen normalmente (por protocolo) a una mujer que ingresa de parto?”
En países mas avanzados, la atención al parto se centra en preservar y favorecer la fisiología del mismo. Es importante tener la seguridad de que nos aplicarán únicamente aquellos procedimientos que necesitemos para el correcto desarrollo del parto.

5. Pregunta “ ¿con qué frecuencia realizan ciertos procedimientos?”
He aquí algunas cifras sobre las cuales es importante solicitar información precisa:

  • No deben utilizar oxitocina (medicamento para acelerar el trabajo de parto) en más de una de cada diez mujeres (10%).
  • No deben hacer una episiotomía a más de una de cada cinco mujeres (20%) y deben estar trabajando para reducir esta cifra (una episiotomía es un corte que se realiza en la musculatura vaginal para agrandarla durante el parto). Esto NO es necesario la mayoría de las veces. Según Mardsen Wagner, Ex Director del Departamento de Salud Materno-Infantil de la OMS, “la episiotomía nunca es necesaria en más del 20% de los partos. La ciencia ha constatado que causa dolor, aumenta el sangrado y causa más disfunciones sexuales a largo plazo. Por todas estas razones, realizar demasiadas episiotomías ha sido correctamente etiquetado como una forma de mutilación genital en la mujer. El índice de episiotomías del 89% en España constituye un escándalo y una tragedia”.
  • Porcentaje de cesáreas que realizan al año. Si el número de cesáreas es muy alto quizá prefieras tener a tu bebé en otro sitio, ya que un alto número de cesáreas indica partos muy medicalizados. El cuerpo de la mujer además de estar preparado para albergar al bebé en la gestación también está preparado para dar a luz espontáneamente. La OMS estima que las cesáreas sólo son necesarias en una de cada diez mujeres (10%) en partos de bajo riesgo. En partos de alto riesgo no debe exceder más del 15%. Una cesárea es una cirugía mayor donde se corta el útero a través del abdomen de la madre para extraer el bebé. El postoperatorio puede ser más doloroso y la recuperación lenta.
    Las mujeres que han tenido una cesárea a menudo pueden tener a sus siguientes bebés vaginalmente. Puedes buscar un centro donde por lo menos 6 de cada 10 mujeres (60%) que hayan tenido una cesárea anterior den a luz vaginalmente a sus otros bebés.

6. Pregunta, “¿Qué ocurre durante un parto normal en su hospital/maternidad?”
Los expertos afirman que existen algunos métodos de atención al parto que son mejores y más sanos que otros para las madres y sus bebés. Por ejemplo, la investigación médica ha demostrado que no es útil romper la bolsa de aguas. He aquí una lista de puntos sobre los cuales te recomendamos preguntar. En ella aparecen actuaciones que no ayudan y podrían lastimar a una madre sana y a su bebé:
* NO deben llevar un control continuo del latido del corazón del bebé con una máquina (monitorización fetal). En vez de esto es mejor que la enfermera o matrona escuche el latido del bebé intermitentemente.
* NO deben impedir la libertad de movimientos
* NO deben obligar a adoptar una postura específica durante el expulsivo
* NO deben romper artificialmente la bolsa de aguas.
* NO deben usar suero ni vías intravenosas.
* NO deben prohibir o restringir el comer o beber durante el trabajo de parto.
* NO deben rasurar la vulva.
* NO deben administrar un enema (lavado intestinal)

Cualquier maternidad, hospital o servicio de parto en casa que practique estas cosas rutinariamente a la mayoría de las mujeres que atienden, no es respetuoso para la madre y su hijo/a. Recuerda que estas prácticas sólo deben realizarse si existe una razón médica que evidencie su necesidad.

7. Pregunta, “¿Qué alternativas me pueden ofrecer para aliviar el dolor durante el trabajo de parto?”
El uso de la analgesia epidural se ha popularizado como medida para evitar el dolor del parto, sin embargo es importante decir que siendo un elemento que cualquier mujer puede utilizar si lo necesita, en los centros donde se practica parto respetado su uso disminuye considerablemente. Esto ocurre porque si eliminamos del parto los procesos dolorosos (inmovilización de la madre, oxitocina sintética, episiotomía, potro obstétrico...) y dejamos que el parto se desarrolle adecuadamente, el cuerpo de la mujer además de producir de manera natural la oxitocina, produce endorfinas encargadas de atenuar el dolor. Además las personas que te atienden te deberían sugerir cambios de posición, relajación en un baño caliente, masajes....A esto se le conoce como medidas de confort muy populares en países con una asistencia al parto mas avanzada.

8. Pregunta, “¿Qué tiempos son los que madre e hijo/a pasan separados?”
Si el bebé está sano no hay ninguna razón para que lo separen de su madre. El contacto madre-hijo/a es primordial. En el momento del nacimiento el niño experimenta el mayor cambio de su corta vida; diversos estudios han demostrado que durante las dos primeras horas el bebé se encuentra muy despierto, por eso, al estar tan receptivo es importante el contacto con la madre para que note los latidos del corazón y su olor, de esta forma se sentirá sosegado y seguro.
Muchas madres y bebés son separados arbitrariamente en los hospitales donde se atienden los nacimientos desde la tecnificación y falta de humanización de los cuidados, dificultando objetivamente la pronta y precoz puesta al pecho de aquellas que lo desean y, al resto, también el deseo natural de contacto madre-hijo/a.
Es durante el parto e inmediatamente tras el mismo, cuando la oxitocina producida por la madre induce al enamoramiento y al acoplamiento simbiótico madre-criatura; este fenómeno se conoce con el nombre de impronta y es uno de los acontecimientos más trascendentes para la calidad de la vida de todas y cada una de las criaturas humanas.

9. Pregunta, “¿Qué pasa si mi bebé nace antes de tiempo o tiene problemas especiales?”
Los sitios y las personas que son respetuosos animarán a las madres y a sus familiares a tocar, coger, amamantar y cuidar a sus bebés tanto como les sea posible, fomentando esto aún en el caso de que el bebé naciera prematuramente o presentara algún problema.

10. Pregunta, “¿Cómo ayudan a las madres que desean amamantar?”
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF han elaborado esta lista para mostrar la forma en que los centros de nacimiento pueden ayudar en la lactancia. Puedes informarte si los profesionales que os atenderán disponen de una política por escrito al respecto.
a. Informarán a las mujeres embarazadas de cómo y por qué amamantar.
b. Te ayudarán a que empieces a amamantar dentro de la primera hora después del nacimiento.
c. Los recién nacidos sólo recibirán leche materna. No deben darle biberones, ni de suero ni de leche, sin tu consentimiento.
d. Tendrán una política por escrito sobre lactancia. Todo el personal conocerá y aplicará las ideas de esta política.

Para obtener mayor información puedes consultar la Web http://www.elpartoesnuestro.es/ También encontrarás muchísima información interesante en www.espacioblog.com/porunpartorespetado

29.8.08

18 meses de embarazo

El embarazo del ser humano dura en realidad 18 meses.
Como explica Nils Bergman en su página sobre el Método “Madre Canguro”, la bipedestación en el ser humano produjo un estrechamiento de las caderas. Asimismo, el desarrollo del cerebro cada vez mayor, aumentó el tamaño de la cabeza. La naturaleza solucionó este problema produciendo un parto prematuro del bebé humano para que la cabeza pudiese salir sin problemas.

Entre los animales mamíferos existen tres tipos:
-Los nidícolas: los cachorros recién nacidos son indefensos y débiles y requieren de un nido para su protección; por ejemplo los perros.
-Los nidífugos: los recién nacidos pueden seguir la protección de la madre por fuerza propia enseguida después del nacimiento; por ejemplo los caballos.
-Los llevadores: los cachorros pequeños son llevados hasta que hayan madurado lo suficiente para seguir a la madre por fuerza propia; por ejemplo los monos.
El bebé humano es uno de los mamíferos más indefensos al nacer, similar al cangurito, nace inmaduro y necesita el calor, alimento y cuidado maternos hasta que adquiere movilidad y madurez suficientes. Por eso decimos que el embarazo del ser humano dura en realidad 18 meses, nueve dentro y nueve fuera. A los nueve meses el bebé ha adquirido el control de toda la columna y es capaz de mantenerse sentado, gatear, llevarse la comida a la boca, etc.

El método canguro puede ser aplicado en todos los bebés prematuros o a término y les proporciona: estabilidad, calor adecuado, regulación del ritmo cardiaco, contacto piel con piel, sensación de seguridad, correcta posición de la espalda, prevención y ayuda de la displasia de cadera, reducción de los cólicos y llantos, acceso libre al pecho materno y un mejor desarrollo cognitivo y emocional. Consiste simplemente en mantener al bebé en contacto con tu cuerpo, mediante un fular, pañuelo o cualquier portabebés similar, desde que nace y hasta que ambos queráis, durante el mayor tiempo posible. Otras personas, como el padre, pueden también llevar al bebé y sustituir a la madre cuando sea necesario.


¿Por qué en nuestra sociedad prevalece el uso de carricoches y la idea de que llevar al bebé en brazos es "malo"? Durante los últimos cien años en algunas sociedades se han emitido mensajes desde diferentes frentes en contra del contacto madre-hijo, que han ido calando en nuestras mentes, hasta el punto de pensar que de verdad es mejor para el recién nacido ser separado de su madre, que es mejor para el bebé estar en una cuna y llorar, que es mejor para el niño pequeño ser animado a "independizarse" lo antes posible. No se nos encoje el corazón viendo a un bebé de pocas horas, que ha pasado toda su vida en el vientre materno, llorando en un nido o en una incubadora, sólo y aterrado. Reprimimos nuestros instintos maternos pensando que "es mejor no cogerle mucho en brazos", "es mejor que llore de vez en cuando", "es mejor que aprenda a dormir sólo". Rechazamos a nuestros niños cuando con 3 años aún maman, aún piden brazos, aún necesitan a mamá más que a nadie, aún nos reclaman de noche... ¡qué niño tan mimado y dependiente! Pero lo cierto es que todas estas teorías se caen por su propio peso; la historia de la humanidad, el ejemplo de otras sociedades que no han tomado este camino tan dañino, la siempre presente voz de nuestro instinto y numerosos estudios científicos nos inclinan a hacer oidos sordos y desterrar malas costumbres.

Mantener a tu bebé a tu lado desde que nace y llevarle en un portabebés tiene numerosas ventajas y os hará felices a ambos.

9.7.08

Bienvenidos a Holanda. Tener un hijo con discapacidad.

(Por Emily Pearl Kingsley)
A menudo me piden que describa la experiencia de criar a un niño con una discapacidad, que intente ayudar a la gente que no han compartido esa experiencia única a imaginar cómo se sentirían. Es así...
Cuando vas a tener un bebé es como planear unas vacaciones fabulosas en Italia. Compras un montón de guías y haces tus maravillosos planes. El Coliseo. El David de Miguel Ángel. Las góndolas de Venecia. Puede que aprendas algunas frases útiles en italiano. Es todo muy emocionante.
Después de meses de ansiosa anticipación, finalmente llega el día. Preparas tus maletas y allá vas. Varias horas más tarde el avión aterriza. La azafata viene y dice: "Bienvenido a Holanda".
- ¿Holanda? - dices -. ¿Cómo que Holanda? Yo me embarqué para Italia. Se supone que estoy en Italia. Toda mi vida he soñado con ir a Italia. Pero ha habido un cambio en la ruta de vuelo. Han aterrizado en Holanda y aquí se debe quedar.
Lo importante es que no te han llevado a ningún lugar horrible, asqueroso y sucio, lleno de pestilencia, hambruna y enfermedad. Simplemente es un sitio diferente.
Así que tienes que salir y comprarte nuevas guías. Y tienes que aprender una lengua completamente nueva. Y conocerás a un grupo entero de gente que nunca habrías conocido.
Simplemente es un sitio diferente. Camina a un ritmo más lento que Italia, es aparentemente menos impresionante que Italia. Pero cuando, después de haber estado un rato allí, contienes el aliento y miras alrededor, empiezas a notar que en Holanda hay molinos de viento. Holanda tiene tulipanes. Holanda tiene incluso Rembrandts.
Pero todo el mundo que conoces está muy ocupado yendo y viniendo de Italia y todos presumen muy alto de qué maravillosamente se lo han pasado en italia. Y, durante el resto de tu vida, dirás "Sí, ahí era donde se suponía que yo iba. Eso es lo que había planeado."
Y ese dolor nunca, nunca, nunca, se irá, porque la pérdida de ese sueño es una pérdida muy importante.
Pero si te pasas la vida quejándote del hecho de que nunca llegaste a Italia, puede que nunca tengas libertad para disfrutar de las cosas, muy especiales, maravillosas, de Holanda.

20.6.08

Carta a mi matrona

Cuando acuda a ti,
infórmame.
La información es la clave,
y no debo encontrarla fuera,
tú eres la profesional que me prepara para el parto.

Tú que serás mi amiga,
no me enseñes a respirar y empujar.
Enséñame a ser yo,
a conectar con mi instinto,
a dejarme llevar por los impulsos de mi cuerpo.

Cuando acuda a ti,
no me prepares para aguantar, para callar, para soportar.
Prepárame para elegir,
para la libertad,
por encima de mis miedos y limitaciones.

Tú que serás mi madre,
no me prepares para contar minutos ni horas,
ni centímetros de dilatación.
Prepárame para escuchar mi cuerpo,
para reconocer cada paso, para hablar con mi bebé.

Cuando acuda a ti,
no me prepares para confiar en el poder de la medicina.
Enséñame a confiar en mi propio poder,
en mi fuerza inigualable de mujer,
en la capacidad de mi cuerpo para encontrar el alivio.

Tú que serás mi apoyo,
no me prepares para aceptar mi propia mutilación.
Enséñame a respetar
el tiempo que mi bebé necesita para nacer,
el tiempo que mi vagina necesita para acompañarle en ese camino.

Cuando acuda a ti,
no me prepares para delegar en ti,
porque entonces,
tú serás la responsable de lo que pase.
Prepárame para tomar las riendas, para decidir,
dame el poder y, con él,
la responsabilidad de mi parto.

Tú que alumbras a quien alumbra,
dime que en mí están la fuerza y el poder
necesarios para dar la vida.
Dime que estarás ahí,
por si te necesito,
pero que no te necesito.

Cuando acuda a ti,
sé mi amiga, mi madre, mi apoyo, mi luz.
Sé quien preserve el milagro del nacimiento
de cualquier intervención innecesaria.
Sé mi matrona.

14.6.08

Entre el perro y el gato, la gallina...


Picoteaba un día una gallina
entre unos desperdicios de cocina
cuando le sobrevino un deseo urgente
de alzar la vista al frente
y caminar con paso vacilante
(el cuello para atrás y para adelante)
hacia un montón de paja allí dispuesto.
Cacarea, se sienta, se menea,
pica, repica, suplica, tuerce el gesto,
se levanta, se vuelve, cacarea,
puja, empuja, apretuja y pone un huevo.

Un gato, que de todo fue testigo
(aunque el suceso no era nada nuevo)
reflexiona, lamiéndose el ombligo:
"A las puertas del siglo XXI,
¡y que aún pongan los huevos de uno en uno!
"No alcanza a comprender su alma felina
que una simple gallina,
no sabiendo de ciencia, ni de oficio,
sin el auxilio de gente preparada,
ni acceso al beneficio
de la moderna técnica avanzada
esté a poner un huevo autorizada.

Se acerca el gato a un perro que dormita
al sol junto al corral
y al oído unas frases le musita
en tono coloquial:
"¿Se ha fijado, colega
en cómo pone la gallina, ciega
al peligro, sin método ni nada?
Hemos de poner fin a un sufrimiento
que hace de las gallinas instrumento
de la naturaleza desatada."

"Tiene razón", responde el aludido,
"que es la puesta una empresa complicada
para hacerla en un nido.
Hay que abrir un centro veterinario,
a modo de huevario,
en el que sea la puesta controlada
y el huevo por expertos atendido."

Buscar deciden, pues, a la gallina
que a la puesta parezca más cercana,
y resulta ser tal la Serafina.
El gato le pregunta: "Dime, hermana,
¿no notas de algún huevo la venida?"
"Nada noto" — "¡Es puesta retenida!"
"Hemos de proceder sin dilación.
Estírate para la exploración."
"¿Me siento así?" — "¡No, tonta, boca arriba!"
Procede a desplumar el perineo
(¡qué vergüenza!). "Colega, ya lo veo.
Con una lavativa
y una infusión de hormonas adecuada
habremos de inducir ahora la puesta;
y una vez dilatada,
hacer palanca con una cuchara
y recoger el huevo en una cesta."
(Hubo de dar el gato una tajada,
porque, si no, no entraba la cuchara.)

Ya se extiende la voz: ¡Por fin la ciencia
da respuesta a este problema diario!
Las gallinas, con suma diligencia
acuden al huevario.
Y es fama que de ciento que allí ponen
son las cien boca arriba desplumadas
las noventa tajadas,
las cincuenta inducidas, cuarenta
instrumentadas, y algo más de treinta
salen con un buen corte en la barriga.
Tan sólo una recela: nuestra amiga
que iniciaba esta historia.
Porque es gallina vieja, que ya ha puesto
mucho huevo en la vida, y todo esto
le huele más a esclavitud que a gloria.

¿No ha de tener mi cuento moraleja?
Hela aquí: Mujer, no seas gallina,
y si lo eres, sé gallina vieja.
Pregunta al que entusiasta te aconseja
métodos tan científicos y nuevos.
"¿Ayudas tú en verdad a la gallina,
o sólo vienes a tocar los huevos?"

(Dr. Carlos Gonzalez)

28.5.08

¡QUE NO OS SEPAREN!


El recién nacido ha vivido durante muchas semanas en un entorno que después del parto no puede ser mantenido.
El contacto con el aire, normalmente frío del paritorio, las voces potentes de sus padres y los profesionales que asisten el parto, y su esfuerzo por comenzar la respiración pulmonar ya son suficientes retos para él. Acaba de atravesar el canal de parto y no espera un cambio tan brusco, del contacto constante con su madre al vacío.
El bebé humano nace preparado para un entorno muy reducido: el pecho de su madre. El bebé humano es evolutivamente inmaduro, necesita de muchos meses para mostrar cierta autonomía. Sin embargo se encuentra perfectamente preparado para subsistir en el hábitat que se crea en el pecho de su madre, arrimado a su calor, su olor y su alimento.
Durante mucho tiempo se buscaron soluciones tecnológicas para ayudar al recién nacido en esos momentos críticos. Hoy la investigación científica dice que el mejor lugar para el bebé es sobre el pecho de la madre que le proporciona alimento, calor y confort. Si al respeto por esa realidad sumamos el ojo experto de una matrona o un neonatólogo, el bebé tiene todo a su favor para construir la base de una buena salud.
Si hay separación el bebé y su madre no solo dejan de percibir los importantes beneficios derivados del contacto, la lactancia y el corte tardío del cordón. También son expuestos a nuevos riesgos y daños. Es difícil aceptar que a la luz de esta información siga separándose solo por motivos organizativos en nuestros hospitales.
Riesgo de bajada de temperatura y otros riesgos asociados
Aumento de estrés
Mayor probabilidad de fracaso de la lactancia materna
Dificultad para establecer el vínculo afectivo
Aumenta el riesgo de que la madre padezca síndrome de estrés postraumático
Contacto con bacterias ajenas a la madre
Infecciones por iatrogenia

Vive intensamente el placer de que no os separen y ten la seguridad de que le estás dando lo mejor. Existen muy pocas situaciones en las que un recién nacido no pueda estar piel con piel con su madre.

21.5.08

La atención al parto en España

El Parto es Nuestro es una asociación sin ánimo de lucro, formada por usuarios y profesionales que pretende mejorar las condiciones de atención a madres e hijos durante el embarazo, parto y posparto en España.
España es uno de los países con más retraso en la implantación de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para la atención al parto (unos veinte años de retraso), y esto tiene como consecuencia un incremento incesante del número de cesáreas y partos instrumentales. Sólo unos cuantos hospitales han tomado medidas para modernizar sus protocolos y adaptarlos a las normas de la OMS que promueven un parto bajo el concepto de salud –y no de enfermedad-, respetuoso con su proceso fisiológico. Buscamos un cambio global en la forma de atender el parto, que no se limite a unas pocas mujeres privilegiadas sino que se extienda al conjunto de la población introduciendo en este país las mejoras necesarias que ya han sido asumidas hace tiempo en los países más avanzados.
En países como Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Austria, Finlandia o Suecia se ha eliminado la excesiva medicalización (elevados índices de pruebas prenatales innecesarias, inducciones, goteros, episiotomías, cesáreas, forceps, separaciones madre-bebé injustificadas y trato masificado…) y se ofrece una atención sanitaria de calidad y basada en la evidencia científica donde todas las mujeres son informadas de sus opciones y respetadas en sus decisiones. La información que reciben allí las mujeres incluye: beneficios, riesgos, y alternativas de cada prueba diagnóstica o intervención, además del derecho a una segunda opinión médica. Entre las alternativas que se ofrecen en estos países más avanzados están:


-el parto en el hospital en paritorios con características familiares,

-el parto en centros de nacimiento independientes también llamados “casas de parto”

-y el parto en el propio domicilio atendido por una matrona y pagado por la seguridad social.


Se considera que las matronas son las profesionales más apropiadas para encargarse de los cuidados y atención necesarios en el parto normal; y se ofrece formación actualizada y gratuita a todos los profesionales implicados sobre la mejora de la atención en el parto según las últimas evidencias científicas, y sobre sus derechos como profesionales y los de las usuarias y sus bebés.
Todos estos países han adaptado su legislación de cara a asegurar que se respeten dichos derechos, que se eliminen las prácticas obsoletas y que se garantice el adecuado entorno social y sanitario a las embarazadas. Desde las instituciones se favorece la transparencia, haciendo públicos los datos disponibles en torno a la atención al parto en los distintos hospitales.


La ausencia de gran parte de estos datos en España, y la falta de rigurosidad de los que hay, oculta la existencia de un problema en nuestro sistema sanitario y dificulta su solución. El Parto Es Nuestro está desarrollando una campaña a favor de la Transparencia en la Obstetricia para obtener información veraz sobre las prácticas y resultados de las distintas clínicas y hospitales, tanto públicos como privados. Confiamos en que al hacer pública la información, aumentará la demanda de una atención de calidad y aquellos centros con los peores indicadores tendrán que evaluar y mejorar sus resultados.
Uno de los indicadores de calidad más significativos, sin duda, es la tasa de episiotomías, que en España se sitúa casi en el 100 % en las mujeres que dan a luz por primera vez, mientras que en otros países de Europa se sitúa por debajo del 10% en partos domiciliarios y del 25% en los hospitalarios. Esta intervención, realizada con el pretexto de prevenir de desgarros, puede provocar (y en nuestra web episiotomias.info tenemos múltiples ejemplos de ello) disfunciones sexuales, incontinencias, dolor prolongado durante años y otras patologías. *Fuente: Ministerio de Sanidad. Instituto Nacional de Información Sanitaria, 2002


También resulta alarmante el dato de que nuestro país es uno de los pocos de Europa que sigue separando a los bebés de sus madres al nacer. Los minutos que siguen al nacimiento son cruciales para el establecimiento del vínculo madre-hijo. Todo lo que sea necesario hacer, se debe hacer con el niño sobre su madre. En otros países europeos no se separa nunca al recién nacido, ni un solo minuto, ni para hacer el test de apgar, ni para medirlo o pesarlo, ni para bañarlo… NUNCA. Ni siquiera para meterlo en una incubadora, pues estudios científicos demuestran que el contacto piel con piel regula la temperatura, el ritmo cardiaco y el sistema inmunitario del bebé. Debe ser una labor del conjunto de la sociedad conseguir que en ningún hospital se separe a los bebés de sus madres y por ello El Parto Es Nuestro trabaja actualmente en una campaña a favor de la No Separación.
El Parto Es Nuestro, por tanto, quiere que las mujeres reciban la mejor atención posible que el sistema sanitario pueda proporcionar y que una sociedad desarrollada como la nuestra está en obligación de dar. La mejor atención para la madre y el bebé, la mejor para ambos. Esto no implica mayor gasto sanitario sino que, como se ha demostrado en otros países, la eliminación de rutinas innecesarias ahorraría gran parte de los costes.

HAY QUE CAMBIAR GLOBALMENTE LA FORMA DE ATENDER EL PARTO EN ESPAÑA. HAY QUE MEJORARLA COMPLETAMENTE Y PARA TODOS.

20.5.08

¡Yo quiero ser ella!

Buscando por Internet he encontrado las mismas recomendaciones para el parto en absolutamente todas las páginas. Resumiendo, porque casi dicen lo mismo, se recomienda:

"Cuando comiencen las contracciones es mejor dejar a la madre tranquila, mantenernos calmados y hablarle poco y en voz baja. Durante las contracciones se la puede ayudar con masajes si a ella no le molesta. Ella buscará el mejor lugar para dar a luz, puede ser la cama o cualquier otro lugar (es mejor disponer de toallas limpias por si elige otro lugar). Es posible incluso que alguna mujer dé a luz en un lugar insospechado, como una esquina en el suelo, esto obedece al instinto ancestral y es completamente normal.
No queda más que esperar a que la naturaleza siga su curso, así que es mejor retirarse porque la presencia de extraños puede entorpecer el parto y afectar a la vida del bebé. Si la madre tiene una relación especial de afecto con alguien es bueno que esta persona la acompañe porque esto le dará seguridad y apoyo. El proceso de parir es algo muy privado para la madre y cada mujer sabe como hacerlo, deje a la madre que tome sus decisiones. Sólo en casos extremos es necesaria la ayuda de un médico para intervenir en una cesárea o alguna otra necesidad médica.
Olvídese de las cámaras de fotografía, ya que equipos y luces pueden perjudicar el proceso del parto. Si a la mujer no le importa, usted puede observar desde cierta distancia, hablando bajo y dejándole espacio, pero si la mujer trata de alejarse de usted, lo mejor es retirarse, y solo ayudarla en caso que así lo requiera. Lo mejor es mantener la política de "manos fuera" pues ella y la naturaleza harán que salga adelante sin su ayuda, mas bien el tratar de ayudar puede traer complicaciones. Lo que es desconocido para usted, es un proceso natural para ella.
Cuando llega el expulsivo la respiración es más rápida, el cuerpo de la madre realiza un gran esfuerzo, comienza a asomar el bebé y después se desliza el resto del cuerpo. Nunca hay que intervenir en este momento, si el bebé se quedase atascado, se puede ayudar a la madre tirando suavemente de la parte que asoma. Bajo ningún concepto se deben introducir los dedos en la vagina pues esto trae graves consecuencias.
Después de nacido el bebé, la madre se lo acerca y lo besa para estimularle, no hay que preocuparse ni intervenir porque el bebé no respire aún pues el cordón umbilical le provee de oxígeno hasta que es cortado. Una vez que el bebé reacciona, la madre corta el cordón; si ella no lo hace lo podemos hacer nosotros. La madre sigue besando a su hijo para estimularle, lo seca y lo aprieta contra su cuerpo para que entre en calor y encuentre el pecho.
Pronto el bebé comienza a tomar su primer alimento, esta toma es rica en calostro, que inmuniza al recién nacido contra algunas enfermedades, además les prepara el sistema digestivo para su futura alimentación. Por tanto, es importante vigilar que el bebé mame desde el primer momento pues no tomar la leche materna en las primeras horas de vida puede acarrear la muerte.
Nunca se debe alejar un bebé de su madre pues ella lo buscará desesperadamente con graves consecuencias para la salud de ambos. Si desafortunadamente, un bebé muriese, no hay que caer en el error de retirarlo rápidamente, debemos dejar tiempo a la madre para que se despida de él y asimile su muerte, de lo contrario quedaría afectada emocionalmente, tal vez buscando a su bebé perdido por todas partes o cayendo en depresión y descuidando al resto de sus hijos.
En resumen, en un parto, lo ideal es dejar que la madre haga lo que quiera, tanto antes, como durante el mismo y después. Ella sabe mejor que nadie lo que tiene que hacer."


Ahora sólo hay que cambiar las palabras “mujer” por “perra” y “bebé” por “cachorros”. Esa es nuestra triste realidad, se respeta más a los animales que a las mujeres. Ha sido muy instructivo buscar información sobre el parto de las perras, quería compartirlo con vosotros. Por cierto, el día 10 de mayo mi perra ha parido en casa con amor y respeto 9 lindos cachorritos.



YO QUIERO SER ELLA.

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