Si miramos el mundo a través de los ojos de la infancia podemos verlo todo desde otra óptica. Os propongo un nuevo punto de vista, un lugar desde el que pocos se atreven a mirar. ¿Cómo veríamos la vida si fuésemos niños con cuerpo de adulto? ¿Qué diríamos si nuestra voz de niño fuese escuchada y nuestras necesidades tenidas en cuenta? Si somos capaces, por un solo instante, de atrevernos a mirar a través de la infancia, ya nada será lo mismo en nuestra vida, porque esta experiencia es tan reveladora que no puede dejar a nadie indiferente.

6.7.10

Paisaje de cogotes

Los ojos son la parte visible de nuestro cerebro, por esas dos aberturas se cuela la luz hacia dentro y hacia fuera.

En los entornos donde la conversación no es posible, el contacto que queda es el visual. Con la mirada acariciamos, reímos, asentimos, negamos…

Los niños tienen ojos brillantes ávidos de existir, si miramos bien los destellos de luz que desprenden, veremos entre sus rayos revolotear mariposas de colores. Se arremolinan en torno a esa mirada que todo lo convierte en nuevo.

Están estrenando la vida a cada instante.

En clase nuestros niños toman asiento uno detrás de otro, con la conversación restringida, sus ojos tropiezan de forma natural con el cogote del compañero sentado en el pupitre de delante; es muy difícil la interacción con un cogote .Incluso con un paisaje de tiernos cogotes.


Autor: Alfonso de la Torre (Maestro)