3.11.08

El chupete

En los primeros años de vida el placer se encuentra localizado principalmente alrededor de la boca, y vinculado especialmente a la lactancia. También la boca es el medio empleado para explorar y aprender (los niños se llevan todo a la boca, lo que les proporciona placer y nuevos conocimientos al mismo tiempo), y la parte del cuerpo sobre la que más control tienen en el inicio de la vida. La succión continua es, por lo tanto, una necesidad fundamental del bebé. Esta succión debe darse preferiblemente del pecho materno pero, en caso de haber recurrido al chupete por unos u otros motivos, la fase del "destete" se produce de la misma manera; y cierto día nos veremos obligados a decidir si "destetamos" bruscamente o esperamos a que él mismo lo decida. Aunque la voz popular recomienda quitar el chupete al niño como máximo a los 2 años, lo cierto es que hacerlo a esta edad, e incluso a los 3, suele ser complicado. Por un lado, esto se debe a que a esta renuncia al chupete viene a sumarse a las muchas otras renuncias que suelen darse en pocos meses (pañales, sillita, cuna, trona…); por otro, a que en esta se edad se produce una vuelta a la madre y, por lo tanto, mayores necesidades afectivas; y por último, a que el placer oral sigue siendo a los 2 años una necesidad.

El argumento principal que se utiliza para retirar el chupete a los niños antes de los 2 años son las posibles malformaciones dentales. Sin embargo, todos los artículos publicados en los tratados de odontología se refieren a la dentición temporal. En ellos se afirma que la succión continua no nutritiva durante más de 2 años produce cambios en la dentición temporal pero que siempre que el hábito se interrumpa antes del inicio de la dentición definitiva, las posibles maloclusiones o deformaciones del paladar se recuperan y vuelven a la normalidad en unos 2 meses.
Además, hay evidencias de que el uso del chupete es menos lesivo para la oclusión que la succión del pulgar, particularmente porque el chupete es abandonado de forma espontánea frecuentemente antes los 4 años de edad. La succión del dedo presenta un riesgo superior de prolongarse más allá de la edad preescolar, y por ello algunas autoridades recomiendan, para niños que demuestran necesidad de succionar, el uso de chupete.

En el caso de darse otitis medias de repetición, el uso del chupete puede ser un factor agravante de la situación y, en ese caso, se recomienda limitar su uso a los momentos en los que el niño va a dormir.

Eliminados, pues, los tan mencionados riesgos, no existe realmente ninguna necesidad de provocar una pérdida al niño de uno de sus principales objetos de apego. Probablemente, lo abandonará por sí mismo antes de acabar la educación infantil y, en caso contrario, a los 5 años contará con más capacidad de razonamiento y más armas emocionales para renunciar a él.

Todos hemos tenido algo (o alguien) por lo que sentimos un fuerte apego. Algo o alguien que nos ha proporcionado placer, que nos ha consolado en los momentos bajos, que nos ha acompañado como un amuleto cuando estábamos nerviosos, que nos ha hecho sentir mejor cuando estábamos enfermos. Seguro que se podría hacer una larga lista de los objetos más inusitados, y no digamos ya de las personas que han sido fundamentales en algún momento de nuestras vidas. A lo mejor alguien dijo alguna vez que no necesitábamos “de verdad” ese algo, que teníamos “demasiada dependencia”, que ya éramos mayorcitos para “eso” e, incluso, que sentir un apego tan fuerte nos perjudicaba.

Yo propongo que nos pongamos un poco en la piel de nuestros hijos antes de quitarles un objeto de apego que es realmente importante para ellos. Pensemos en si realmente le está perjudicando, en si está emocionalmente preparado o bien está atravesando precisamente en estos momentos una etapa complicada, en si se muestra muy apegado a ello o sólo recurre a él en ocasiones… Hay que valorarlo todo sin dejarnos guiar por lo que diga la gente. Porque desgraciadamente a veces les hacemos sufrir innecesariamente, tan sólo por no saber soportar la presión social, o por no contar con información veraz y contrastada sobre el tema.

5 comentarios:

ZOE dijo...

Gracia Ana como siempre muy ilustrativo;)

Beatriz dijo...

que verdad es la ultima frase. cuantas veces la presion social nos influye a la hora de educar a nuestros hijos.
Hay que tener mucha personalidad para luchar con tantos topicos como hay al repecto.

Ana Calso Fernández dijo...

Claro, hay que ser fuertes por nuestros hijos, pero para poder luchar contra viento y marea primero hay que saber por qué lo hacemos, estar informados, tener motivos de peso... y la verdad es que vivimos en una sociedad que se guía todavía por viejas creencias populares y estamos poco informados. No dudeis en contar todo lo que vais averiguando a todo el mundo, así se cambia la sociedad!!

Beatriz dijo...

totalmente de acuerdo, la mayoría de las discusiones que tengo al respecto, es sobre todo por ignorancia. La gente usa frases hechas, basadas en conceptos equivocados.
Hay que tener interés, y sobre todo usar el sentido común, con esto, se falla pocas veces.

Beatriz dijo...

totalmente de acuerdo, la mayoría de las discusiones que tengo al respecto, es sobre todo por ignorancia. La gente usa frases hechas, basadas en conceptos equivocados.
Hay que tener interés, y sobre todo usar el sentido común, con esto, se falla pocas veces.

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